Así es, el otro día Gustavo Cilleros acabó su ejercicio del programa. Había algo que inventar para cubrir media horilla de clase que nos quedaba, así que le propuse este mini ejercicio.
Partimos de una cabeza de ángel extraída de una obra de Bartolomé Murillo, el genial pintor sevillano del XVII.
El aerógrafo y el barroco español se fusionan por unos instantes en los cursos de aerografía de la academia C10.
El ejercicio consiste en crear volumen a mano alzada desde un breve dibujo de lápiz.
Como veis un ejercicio tremendamente sencillo y eficaz para soltar un poco la mano de los noveles. Habrá que desarrollarlo.
Hasta la próxima!












¡Un angelito!…. ¡Ahora me pones de ejercicio una nube!… Carlos, ¿que va a ser lo siguiente?. Una anunciación, un retablito o una capilla… (jejeje) .
Un saludo a todos.
Hombre, a falta de cúpulas disponibles… te dejo los techos de la academia… ¿Te conformas?
Un abrazote!